Once. Las jarchas

Ya Mamma, me-w-l-habibe Bais e no más tornarade. Gar ké fareyo, ya mamma: ¿No un bezyello lesarade? Madre, mi amigo se va y no tornará más. Dime qué haré , madre: ¿no me dejará [siquiera] un besico? Autor: Abu-l-Walid Yunus ibn ‘Isa al-Jabbas Mursi (c. 1100), Poema de amor. Otras traducciones Madre, ¿Dónde va el [...]

Diez. Aquellos viajes con pijama

No preciso viajar lejos para hallar lo que deseo. Tu boca roja, en la mía, dejar que tu alcoba sea, nuestro último destino tren de pasión al cielo. Que no quieras desaparecer por lo menos hasta mañana hasta que estén empapadas las sabanas, de vino y rosas. No soy yo de necesitar de, mentiras piadosas [...]

Nueve. El desayuno

Buenos días. A mí, me gusta dártelos, sin más, sin que te despiertes. Sin más, sin menos. Me gusta hacerlo desde tus pies, a los pies de tu cama. Sin respirar. Me gusta contar en tus muñecas latidos, cada vez entre sí, más cercanos. El sol llena tu cuello de besos al amanecer, y sin tocarte, y [...]

Seis. Las fuentes de San Antonio

San Antonio de Padua predicando a los peces,  Obra de José Benlliure. Y San Antonio predicó, y a los peces invitó por tener refugio, prole y alimento a dar las gracias. Y se entendió más con los animales, que con las personas todos dieron las gracias, por el agua dulce y la salada. Por el [...]

Cuatro. 18, par y rojo

Has llegado al salón de juego cambiando mis números, a los que apostaba siempre, desordenando la partida de mí vida, perturbando los turnos establecidos. He dejado de jugar al negro, al que siempre había apostado, solo me quedan un puñado de fichas iguales y unas cervezas color esperanza. Mientras, el crupier se pregunta, si vas otra vez [...]

Tres. El detalle más pequeño del mundo

Fotografía cortesía de Terrarios en el bosque.  Mundos de Cristal Y me mentiste, y me dejé engañar, y suspiré. Y me sentí como nunca lo había hecho. Y pensé en Cádiz, y pensé en ti. Y suspiré Me suspiré mintiéndome a mí mismo, sabiendo que tu mentira era piadosa, y pensando que podría ser el primero. Tus [...]

Dos. El destino

Dama chiquitilla, un poco caprichosa y vestida de rojo. Inevitable, insalvable. El destino es así, no hoy, es así desde siempre. Contigo las casualidades son extremadamente casualidosas, contigo las casualidades se visten  de rojo pasión, y de absoluta casualidad están dibujados tus pétalos. Mi mundo es mejor porque tú eres destino. No pienso volver a Cádiz sin ti, ni escribir sin verme [...]