XXXVII. Emborronarse. 28 de agosto de 2016.

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Rizada, así era su vida. Con curvas, baches y cuestas interminables, una vida rizada como las carreteras y caminos que suben a las montañas mas altas. Desde las cumbres más exigentes y altas siempre tuvo las mejores vistas del mar.

Redonda, así es su vida. Con curvas, suaves meandros y remansos en los que descansar mientras baja a la mar. Desde su playa siempre tuvo las mejores vistas de Sierra Nevada.

Feliz, así será su vida. Con curvas, meandros, cuestas, remansos y baches que escribió en su libreta mientras hacia su camino de la montaña al mar.

Se emborronó la tinta sobre una libreta en blanco, con sudor y lágrimas, arena y piedras, flores y peces. Estaba construyendo su historia.

De París a Nueva York.

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