XII. El miedo. 4 de agosto de 2015

11705089_10153513213788139_8476009623482081341_n 4_8_2015

Le atenazó un miedo interior al que ya se había enfrentado.

Le costaba respirar y su sangre era azul frío,
en medio del verano mas caluroso que se recordaba.

La sensación era de no tener un destino, la dificultad de caminar solo, las suma de cosas y cosas escritas entre líneas mentales que nadie se atreve a poner en un papel por valiente que sea.

Ese miedo es el que solo se puede desterrar luchando batallas titánicas en las que nunca gana nadie, pero acaba conociéndose mejor uno mismo.

En esto estábamos y llego una vaca, y el miedo era verde -y como decía mi madre- creyendo la vaca que era una lechuga y se lo comió. Y así se acabo el miedo.

Gracias Sra. Vaca por dejar a tanta gente seguir su camino.

No pienso volver a Cádiz sin ti. Ni pienso volver a mirar a las vacas como un filete.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s