Cuatro. 18, par y rojo

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Has llegado al salón de juego
cambiando mis números,
a los que apostaba siempre,
desordenando la partida de mí vida,
perturbando los turnos establecidos.

He dejado de jugar al negro,
al que siempre había apostado,
solo me quedan un puñado
de fichas iguales
y unas cervezas color esperanza.

Mientras, el crupier se pregunta,
si vas otra vez a reventar la Banca,
si no tienes bastante con saber,
que si juntas las pestañas, ganas.

Siempre he sido un jugador
sin Ases escondidos
en las mangas del corazón.

En el hall, mientras
por las partidas perdidas,
los comodines locos empiezan
sin nosotros la fiesta.

Has conseguido que en dos dados
siempre salga el seis por triplicado. Dieciocho.

Y reventado el orden del juego,
desde el cubilete del deseo
que son tus caderas, disfrutas.

Reorganizando la partida, a tu manera,
has logrado que pares sean impares.
Que la ruleta este girando, loca,
buscando el sentido de las agujas del reloj.

En la mesa de juego quieren juntarse,
tu piel desnuda con la yema de mis dedos.

No existe mayor placer que dejarse ganar
entre sabanas tejidas por la incertidumbre.

Siempre me he escondido de la suerte,
buscando perder la partida,
siempre en los brazos equivocados,
de miles de Reinas de Corazones
y me has alcanzado,
como una bala de ruleta rusa,
directa a la razón.

Eres mi jaque y mi mate.

Has conseguido que tenga póquer
con una simple pareja de papel,
desde la primera carta servida,
eres la que manda en nuestro destino.

He descartado las demás jugadas
para buscar escaleras de pasión,
y me has hecho apostarlo todo
cuando no me quedaba nada.

Nunca he mentido para ganar, lo sabes.
a toda costa las partidas de damas.
Pero no dudaré en hacerlo, si el premio
se puede canjear por primeros besos.

Ya no existen las normas,
que siempre he seguido
en la cama y en el azar.

Dieciocho, par y rojo, como tu, desvestida,
ya solo apuesto por nosotros.

Siempre me he escondido de la suerte,
buscando perder la partida,
siempre en los brazos equivocados,
de miles de Reinas de Corazones
y me has alcanzado,
como una bala de ruleta rusa,
directa a la razón.

Eres mi jaque y mi mate.

No pienso volver a Cádiz sin ti, ni a volver a jugar con las cartas tapadas.

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#cuentosdesdemijardindepeces #nopiensovolveracadizsinti

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