Tres. El detalle más pequeño del mundo

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Fotografía cortesía de Terrarios en el bosque.  Mundos de Cristal

Y me mentiste, y me dejé engañar, y suspiré.
Y me sentí como nunca lo había hecho.
Y pensé en Cádiz, y pensé en ti. Y suspiré

Me suspiré mintiéndome a mí mismo,
sabiendo que tu mentira era piadosa,
y pensando que podría ser el primero.

Tus palabras se quedaron grabadas en mí,
en la lista de cosas que tenemos por hacer,
y me sentí cómplice de tu primera mentira.

La lista crecía sin parar mientras viajábamos,
e íbamos acercándonos a la despedida,
y pensé, que las despedidas son amargas.

Intente esconderme de ti y de tu mentira,
para que no vieras lo feliz que me habías hecho.
Y no quise pensar en la despedida, y me mentí.

Intente distanciarme y ocultarme entre la gente,
como te distancias cuando quieres el primer beso.
Me sonrojé pensando que te habías dado cuenta.

Nos escondimos en conversaciones tontas,
de esas que no llevan a ningún destino,
nos hicimos los dormidos y pensé otra vez en Cádiz.

Y disfrute de ti, del resto de viaje, y de tus palabras,
y llegamos al destino empapados por una nube de viajeros.
Y no fue una despedida amarga, y no tuve ese sabor.

Ese sabor amargo, que dicen que tienen…las despedidas.
Y subí como subo siempre a las cumbres, solo de soledad,
y supe que volvía acompañado, de tu mentira y de ti.

Y volví a suspirar. Y me volví a mentir, cada uno y todos,
todos los días en que no nos vimos, y pensé en la mar.
Y te busque en Cádiz y por fin te encontré. Y respire agradecido.

Si tu mentira era perfecta, mi sorpresa tendría que serlo más.
Si los detalles se miden en medidas de tamaño, no había nada más grande.
Sin darme cuenta había construido mi mundo perfecto en unos días.

De tu mentira creció el jardín más pequeño del mundo.
De tus palabras brotó mi necesidad de regalártelo.
De nuestro viaje habíamos soñado “El detalle más pequeño del mundo”.

Y mientras nosotros viajábamos, nos mentíamos y nos escondíamos.
“El detalle más pequeño del mundo” era plantado y crecía despacio.
De las manos de una hacedora de detalles, de una jardinera de mundos.

No pienso volver a Cádiz sin ti, ni a plantar nada que no florezca cada 18 de noviembre.


Y tendrá sus propias historias,y habrá que contarselas a todo el mundo.
Solo tú y yo sabemos donde está, brotará todos los noviembres, y yo no estaré lejos,
o sí.

Pero la idea es estar cerca de ti cada día, la idea que le dió vida a tu mentira.

Porque es “El detalle más pequeño del mundo”, el detalle más pequeño que cabía en mi mano, nació de las manos de una jardinera que no sabía que mientras nosotros jugábamos a engañarnos, estaba dando vida a nuestra vida.

Muchas gracias a Alejandra de “Terrarios en el bosque” por la foto cedida y sobre todo por tu trabajo, por diseñar pequeños mundos de cristal y darles vida, mundos que llenan las caras de sonrisas, sonrisas que valen dieciséis veces más que un bolso de Prada.

Y a ti, por ser tan mentirosa como eres, porque las historias que son de verdad merecen ser contadas tal y como se han vivido.

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#cuentosdesdemijardindepeces #nopiensovolveracadizsinti

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